
El panorama de la iluminación urbana en Bolivia está experimentando una transformación sin precedentes, impulsada por la necesidad imperante de eficiencia energética y seguridad ciudadana. Diversos municipios, desde las capitales hasta ciudades intermedias, han iniciado o planificado proyectos masivos de renovación de su alumbrado público, sustituyendo las anticuadas lámparas de sodio y mercurio por la tecnología LED. Este cambio no es solo estético; representa un salto cualitativo hacia la modernización de la infraestructura urbana del país. Este avance ha sido catalizado por el apoyo financiero y técnico de entidades internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que ha destinado importantes recursos para un programa de desarrollo de la eficiencia energética en los sistemas de alumbrado público. Estos programas no solo cubren la inversión inicial, sino que también buscan fortalecer la capacidad institucional de las alcaldías para gestionar y fiscalizar estos nuevos sistemas, asegurando la sostenibilidad de la inversión a largo plazo. El beneficio económico para los Gobiernos Autónomos Municipales es la principal motivación. Estudios preliminares y pilotos en diferentes ciudades indican que la sustitución a LED puede generar ahorros energéticos de hasta un 48% en el consumo de luz. Este flujo de ahorro liberado se convierte en capital que puede ser reinvertido en otros proyectos sociales o de infraestructura vital para la comunidad.



